Coyotl Gueela abre con narciso y chocolate negro; el acorde de cuero y civeta modifica el tono y revela un carácter goloso sobre la piel. Durante otoño e invierno se realza la mezcla de narciso y chocolate negro, adecuada para tardes frescas, cenas y ocasiones especiales. Su duración es larga; con oud y alquitrán de abedul al fondo, la proyección se percibe intensa al comienzo y envolvente después. El secado de oud y alquitrán de abedul es su gesto más personal. narciso, chocolate negro, Café Expresso, cuero forman el hilo conductor de una evolución expresiva, fácil de apreciar desde la primera aplicación.
Coyotl Hurakan abre con notas acuáticas y flores blancas; el acorde de manzanilla y notas marinas modifica el tono y revela un tono limpio. La mezcla de manzanilla y notas marinas gana equilibrio en primavera y verano; funciona en días cálidos, oficina o planes relajados. Con siempreviva y madera de oud en el secado, la duración resulta moderada a buena y la proyección, moderada al abrir y cercana en el secado. La firma de notas acuáticas y flores blancas conserva interés al bajar el volumen. Su estilo permite llevarla con naturalidad, aunque gana interés en situaciones donde quieres que el perfume forme parte de tu presencia.
Laurka PW cereza no trata la cereza como un jarabe plano: empieza jugosa y luminosa, con flor de cerezo y bayas rojas, antes de tomar un giro más oscuro entre aldehídos, cereza negra, violeta y flores acuáticas. El secado mezcla incienso, vainilla y elemí, dejando una dulzura cálida, resinosa y ligeramente empolvada. Se disfruta especialmente en clima templado o fresco, de tarde a noche; su estela se siente distinta, de intensidad media y con buena permanencia en piel. La lectura olfativa gira alrededor de cereza, flor de cerezo, bayas rojas, flores acuáticas, con contrastes que aparecen poco a poco conforme pasan las horas.
Limonero huele a cortar una rama de cítrico al sol: la hoja de limón aporta un verde vivo y algo amargo, mientras el fruto da brillo sin convertirlo en una colonia convencional. El ciprés conduce la transición hacia un fondo seco de enebro, aromático y limpio. Es una opción natural para primavera y verano, oficina, viaje o uso diario. Su proyección es fresca y moderada; la duración se mantiene contenida, acorde con una composición minimalista que privilegia ligereza y claridad. hoja de limón, limón, ciprés, enebro forman el hilo conductor de una evolución expresiva, fácil de apreciar desde la primera aplicación.
Manglar se inspira en la frontera donde el agua salada encuentra la vegetación. Su aroma combina una sensación verde y húmeda con matices minerales, salinos y maderas que parecen recién mojadas. No busca la limpieza azul de un perfume marino tradicional: se siente más orgánico, terroso y misterioso, como caminar entre raíces después de la lluvia. Funciona bien en días cálidos o templados y en planes relajados; ofrece una presencia moderada, envolvente y muy poco convencional. La lectura olfativa gira alrededor de acorde verde, acorde salino, matices minerales, maderas húmedas, con contrastes que aparecen poco a poco conforme pasan las horas.
Mhojito captura el gesto refrescante de un cóctel recién preparado: limón, ralladura y menta abren con energía, mientras el coñac aporta un calor inesperado. Hierbabuena, yuzu, notas acuáticas y té blanco vuelven el corazón transparente; coco, vetiver y maderas dejan un fondo suave, seco y apenas cremoso. Es ideal para primavera y verano, días soleados y ambientes informales. La salida proyecta con alegría y después se vuelve más cercana; su duración es moderada. Entre sus matices más reconocibles aparecen limón, ralladura de limón, menta, coñac, trabajados para conservar equilibrio y personalidad.
Homenaje al dios de la lluvia: arándano, hielo y enebro se abren a notas acuáticas, menta y milenrama, sobre caoba, ante y musgo de roble. Aromática acuática fresca, salina y con fondo amaderado seco. La evolución mantiene una lectura clara y equilibrada, con matices que cambian suavemente desde la salida hasta el fondo. arándano, hielo, enebro se abren a notas acuáticas, menta forman el hilo conductor de una evolución expresiva, fácil de apreciar desde la primera aplicación. Su estilo permite llevarla con naturalidad, aunque gana interés en situaciones donde quieres que el perfume forme parte de tu presencia.
Yanelys Dreamer comienza con yuzu, bergamota, menta y petitgrain: un arranque verde, cítrico y chispeante que recuerda una bebida helada. En el corazón, sandía, peonía, jacinto y un acorde de hielo aportan frescura acuática sin perder delicadeza floral. Jazmín sambac, ámbar gris e iris suavizan el fondo con un acabado limpio. Se luce en primavera y verano, especialmente de día; tiene proyección moderada y una duración cómoda para una fragancia ligera y soñadora. En su desarrollo destacan yuzu, menta, bergamota, petitgrain, enlazadas con una transición fluida que evita que el aroma se sienta plano.